Campo de Criptana

Imagen típica de estas tierras, presidido su paisaje por los famosos molinos que confundiera don Quijote con gigantes. El paisaje de Criptana nos ofrece un rico contraste entre la elevación donde se sitúa el pueblo, y la marcada horizontalidad de la llanura manchega que lo rodea, surcada por el río Záncara, causante de los importantes complejos lagunares de la zona. Es la capital del Campo del mismo nombre, la actual población es la resultante de la unión de otras tres más pequeñas: Criptana, el Campo y Villajos. El núcleo urbano más antiguo estaba situado donde hoy se encuentra el santuario del Cristo de Villajos; de allí se trasladaron sus habitantes hacia el castillo de Chitrana, lugar donde hoy se alza otro santuario, el de Nuestra Señora de Criptana.

Por los muchos restos encontrados en sus alrededores existen asentamientos del calcolítico, la Edad de Bronce y del Hierro, así como de época romana. Al igual que muchos pueblos de la Mancha, fue durante muchos siglos dominio musulmán hasta que en 1212 pasó a mano de la Orden de Santiago.

Sin duda, el mayor atractivo de Criptana son sus molinos, situados en la sierra de la Paz; en la actualidad se conservan diez, en 1752 en el estudio del Marqués de la Ensenada se censaron treinta y cuatro en esta localidad. Estuvieron funcionando hasta los años 50 del siglo XX. Tres de ellos han sido declarados B.I.C. por su antigüedad, datan del siglo XVI y conservan sus mecanismos originales que ponen en marcha todos los sábados. El Burleta data de 1555, tiene 6 m de diámetro y 12 ventanillos orientados según los doce aires, el Infante es de 1500 y el Sardinero. Estos tres molinos son de propiedad municipal, los otros siete fueron construidos a partir de 1900: el Culebro alberga el museo de Sara Montiel, el Quimera está dedicado al poeta Vicente Huidobro, el Garcilaso alberga contenidos temáticos relacionados con la labranza, el Cariari con el cine, el Lagarto con la poesía y el Pilón con el vino.

Los principales monumentos y restos de interés de Criptana son el Pósito, del siglo XVI, ampliado en el reinado de Carlos III, que fue sede de un banco agrícola que bajo el control del Ayuntamiento prestaba grano a los agricultores en época de carestía como adelanto de la próxima cosecha. Cuenta en su portada con el escudo imperial de Carlos I y otros dos con la Cruz de Santiago; en la actualidad en él se encuentra un museo Etnográfico que recoge distintas maquetas relacionadas con los molinos y actividades tradicionales de la zona. La iglesia barroca del convento del Carmen, de finales del siglo XVII, con típica planta jesuítica, conserva una imagen de la Virgen del Carmen cuyo rostro es del círculo de Salzillo, y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, inaugurada en 1958. Se levanta sobre el solar de la construida a lo largo del siglo XVI sobre otra anterior, fue incendiada en agosto de 1936, es de una sola nave con bóveda de cañón y presenta capillas a ambos lados, lo más llamativo de ella es la bóveda vaída del crucero y en el exterior su elevada torre, de estilo ecléctico con dominio del neoclásico; en su interior se conserva una talla de la Virgen de Villajos del siglo XIII.

Paseando por sus calles encontramos algunas construcciones particulares como la casa de La Tercia del siglo XVI y relacionada con las recaudaciones que efectuaba la Orden de Santiago; la casa del Conde de Cabezuelas, del siglo XVII con escudo heráldico de la familia Baillo en su fachada y una interesante balconada de madera; y del siglo XIX la casa de Don Miguel.

Cuenta con algunas ermitas de interés: la de la Vera Cruz, del Siglo XVI, la de Santa Ana, de la misma época y reconstruida en el siglo XIX, la de Madre de Dios del siglo XVII y la ermita de san Cristóbal. El santuario del Cristo de Villajos, situado a 4 km de la población, cuenta con un Centro de Interpretación. El santuario de la Virgen de Criptana está situado a unos 2 Km sobre un cerro en el que pudo estar el Castillo de Chitrana.

El Ayuntamiento ha dispuesto un espacio para los artesanos, ESART, con espacios dedicados a Severiano Lucas, que recrea en miniatura los elementos etnográficos más característicos de Criptana y la Mancha; el dedicado a Antonio Manjavacas, que realiza trabajos en alambre, carros, galeras o coches, molinos edificios y personajes del Quijote; y el dedicado a Eloy Teno, esculturas en torno al Quijote, la Mancha y Criptana.

En Campo de Criptana destacan por su importancia las fiestas patronales en honor a la Santísima Virgen de Criptana, el lunes de Pascua y el Santísimo Cristo de Villajos, del 23 al 28 de agosto, el carnaval, la Semana Santa y el Festival Internacional de Música.

Los platos típicos son las gachas manchegas con tropezones (generalmente acompañadas de magro, chorizo, tocino frito), las migas de pastor, la caldereta de cordero, el pisto manchego, las sopas de ajo, los huevos revueltos con cebolla y el queso manchego. El postre típico es el arroz con duz frio (duz se le llama en la Mancha al dulce). Suele servirse como aperitivo la almorta tostada (denominada titos).