Consuegra

según nos vamos aproximando a la población el paisaje de amplias llanuras se va haciendo cada vez más presente, al fondo, aparece ante nosotros, una de las cresterías manchegas más bellas junto al castillo y percibimos claramente ese espíritu contenido en la novela cervantina.

Consuegra constituye la cabeza de la Mancha Alta Toledana y es una de las más importantes poblaciones de la provincia de Toledo; Tito Livio, Plinio y Ptolomeo la citan en sus escritos con el nombre de Consaburum, aunque en el lugar hubo poblamientos más antiguos, el oppidum preromano se encontraba en el cerro Calderico donde se conservan varios restos de muros que pertenecían a una línea de fortificación junto a la que se han encontrado restos de cerámicas de la II Edad del Hierro. Debió de ser un castro estable pues llegó a tener circo, y a 23 km, un largo acueducto denominado de las Guadalerzas; también se conservan, cercana a la población, restos de la presa romana a 4 km en dirección a Urda.

La población actual se asienta probablemente sobre el castro romano; fue tomada por los árabes y reconquistada por Alfonso VI. Alfonso VIII la cedió a la Orden Hospitalaria de San Juan, convirtiéndose en cabeza de su Priorato.

Está dominada por el cerro Calderico en el que se alza una típica crestería manchega con los molinos de viento y el castillo de la Muela, desde donde se puede contemplar un bello panorama de la Mancha y una interesante perspectiva del conjunto urbano.

En la actualidad se conservan restaurados 12 de los 13 molinos, que ocupaban la crestería, cuatro de ellos conservan el mecanismo completo, y reciben nombres como Sancho (el más interesante ya que conserva el mecanismo original del S. XVI), Rucio, Espartero, Bolero, Mambrino, el Caballero del Verde Gabán (en cuyo interior encontramos una biblioteca con diversas ediciones de El Quijote), Clavileño, Chispas, Alcancía, Cardeño, Vista Alegre y Mochilas.

El castillo pertenece a los primeros tiempos de la Reconquista y pudo ser construido por los caballeros sanjuanistas en la segunda mitad del siglo XII o principios del XIII, sobre una defensa romana, transformada en época visigoda y posteriormente convertida en fortaleza musulmana; su carácter es muy austero, carente de adornos a excepción de los dos escudos que se encuentran en la torre, el superior perteneciente a don Juan José de Austria (1677) hijo de Felipe IV y el inferior perteneciente a la Casa de Alba. En la torre albarrana se encuentran los aljibes, las cocinas, la llamada nave de archivos y la ermita construida en el siglo XIII; desde esta altura observamos el pueblo, dividido en dos por el río Amarguillo.

Consuegra conserva innumerables ejemplos arquitectónicos de diversas épocas: de los siglos XVI y XVII son la iglesia de san Juan Bautista y la del convento de Carmelitas; el Ayuntamiento fechado en 1670 se alza en la plaza de España además del edificio de los Corredores en el que se encuentra el Museo Municipal que alberga hallazgos arqueológicos y etnológicos de la zona, desde hachas neolíticas, pasando por material del poblado celtibérico, restos de la cultura romana, medieval, hasta finales del siglo XIX, momento en el que una inundación transformó, en cierta medida, la estructura urbanística de la población.

En el siglo XVIII, se construyó el convento de Franciscanos, la iglesia parroquial de Nuestra Señora y la ermita de la Vera Cruz; del siglo XIX son la plaza de toros, la iglesia del barrio del Imparcial (que fue el que arrasó la inundación) y el colegio de monjas. Al pasear por Consuegra encontramos algunas viviendas interesantes por su estilo popular manchego.

Especial mención debemos hacer del palacio Prioral y casa de la Tercia, antigua casa de la Orden de San Juan de la que se mantiene en pie la torre bajo-medieval. Esta casa estaba construida sobre las termas romanas y de dicha época se conservan dos esculturas, basas, capiteles y fustes de columnas. Encima de los restos del palacio, en el siglo XIX se edificó un centro escolar de estilo neomudéjar.

A la salida del pueblo, en dirección a Madridejos se encuentra el Alfar, en la zona donde se situaba el circo romano, en su interior se conservan dos hornos y se puede visitar un Museo con importantes restos romanos y una exposición de artesanía.

Consuegra celebra una serie de fiestas de gran interés entre las que destacan la Fiesta de la Rosa del Azafrán en el último fin de semana de octubre, coincidiendo con la recogida de la flor, con concursos de monda de la flor que nace al salir el sol y muere al caer la tarde, uno de los ingredientes más significativos de la cocina manchega; además se celebran durante las jornadas festivas la Molienda de la Paz y del Amor en el molino Sancho, certámenes gastronómicos y festivales de folklore castellano-manchego y el Acto de Exaltación Manchega presidido por la Dulcinea y sus damas. En el mes de agosto con motivo de la muerte del hijo del Cid Campeador es cuando tiene lugar Consuegra Medieval donde podremos encontrar una ciudad totalmente transformada y en la que disfrutar de un mercadillo artesano, la formación de un caballero y la vida cotidiana que se desarrollaba ante un asedio, con motivo de la batalla que tuvo lugar un 15 agosto del año 1097. Las Jornadas gastronómicas como el Certamen Nacional de tapas en el mes de noviembre y en diciembre las Jornadas de la Cebolleta y la Semana Santa son otros de los eventos que merece la pena conocer.