Daimiel

Importante población del Campo de Calatrava, uno de los enclaves vitivinícolas fundamentales de la Mancha.

La zona está poblada desde el Paleolítico inferior, según demuestran los yacimientos arqueológicos en los que se han descubierto vestigios achelenses y musterienses. A 10 km en dirección a Manzanares nos encontramos con una de las joyas arqueológicas de nuestro país, la Motilla del Azuer, situada en la vega del río Azuer, las especiales características de este yacimiento, así como la monumentalidad de las estructuras de su fortificación, con muros de mampostería que conservan más de 8 metros de alzado, confieren al asentamiento un carácter relevante dentro de la Edad del Bronce (2200-1350 a. C.) dentro de una tipología de asentamiento único en la Prehistoria, las motillas. De estos asentamientos es el mejor documentado y el único visitable en la actualidad.

Las motillas son construcciones únicas en la Mancha, siendo el término de Daimiel donde se ubica el mayor número de estos vestigios prehistóricos. Son montículos artificiales, de entre 4 a 10 m de altura, resultado de la construcción de una fortificación de planta central con varias líneas amuralladas concéntricas. Su distribución en la llanura manchega, con equidistancias de 4 a 5 kilómetros, afecta a las vegas de los ríos y las zonas deprimidas donde hasta momentos recientes era frecuente la existencia de lagunas y áreas palustres. De hecho, se documentan poco más de una treintena de ellas, ocho de las cuales se encuentran en el término municipal de Daimiel incluida la denominada “Motilla de las Cañas”, ubicada dentro del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, también conocida como Isla de las Cañas, entre la Isla de Moreno y la llamada casa de don Francisco Veses, en la que se encontraron importantes restos de la Edad del Bronce y de época ibérica.

En la Motilla del Azuer el montículo de la fortificación, con un diámetro de unos 40 m, está integrado por una torre, tres líneas concéntricas de murallas y un gran patio. Su núcleo central está formado por una torre de mampostería de planta cuadrada, cuyos paramentos este y oeste conservan una altura superior a los 10 m. Es destacable la arquitectura de su interior en el que sobresalen los silos de almacenaje y los hornos para tostar el cereal y producir cerámica. A su interior se accede mediante rampas embutidas en estrechos pasillos.

En el exterior de estas murallas se emplazaba el poblado, que podría albergar más de cien habitantes. Es aquí donde se situaban la mayor parte de los enterramientos.

Este singular y monumental yacimiento arqueológico se ubicaba controlando y explotando un amplio territorio que permitía el acceso a recursos agropecuarios, y al abastecimiento del agua, un preciado y necesario recurso que se captaba desde el nivel freático. El pozo situado en el patio, es de gran singularidad y se corresponde, con lo que hasta la fecha es el sistema hidráulico más antiguo de la Península.

Para poder acceder a la Motilla del Azuer se debe concertar una visita en la recepción del Museo Comarcal de Daimiel, ya que el yacimiento está cerrado y no es posible su visita sin cita previa. Durante toda la visita estaremos siempre acompañados por un guía-intérprete.

La población actual de Daimiel tiene un casco histórico con un trazado muy complejo, siendo el edificio más antiguo la iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico, siglo XIV-XV, reformada en el XVI y posteriores; su interior responde al esquema de planta salón de tres naves, separadas con columnas adosadas, cabecera poligonal y dos ábsides, cubriéndose las naves con bóvedas de terceletes. La decoración en los capiteles es muy interesante, encontramos tanto elementos de carácter vegetal como representaciones de tipo figurativo como el capitel de la sirena. También admiramos en el interior distintos ejemplos de escultura procesional de distintas cofradías de Daimiel, sobresale la imagen barroca del Cristo de la Expiración.

En el exterior tiene tres portadas: al norte la de la Umbria, es ojival con dos arquivoltas; a poniente otra de arco gótico, se hunde en el suelo y está cegada, no obstante es la más interesante, es una puerta abocinada con arquivoltas y decoración en cardinas de muy buena factura; al mediodía la denominada del Sol, protegida por un pórtico de tres arcadas, presenta un arco acortinado de origen renacentista.

La iglesia de San Pedro se construyó a mediados del siglo XVI, la torre de la iglesia la realizó Juan Ruiz Hurtado y consta de un primer cuerpo cuadrangular y un segundo octogonal. Es de planta de cruz latina con bóvedas de crucería. El retablo actual data del año 1948 y alberga pinturas murales del pintor daimieleño Juan D´Opazo. En el interior se conservan algunas tallas atribuidas a Antonio Castillo Lastrucci y magnífica imaginería religiosa que desfila en la Semana Santa.

Otros edificios de interés son el convento de las Mínimas de san Francisco del siglo XVII, la ermita de san Juan, reedificada en 1650, aneja al convento de la Paz, el convento de los Padres Pasionistas en cuya iglesia del siglo XVII tiene la sede la cofradía del Cristo de la Luz. La arquitectura civil tiene como destacados representantes el Teatro Ayala, el antiguo Instituto de Formación Profesional, obra del arquitecto Miguel Fisac, y que hoy alberga el Centro de Interpretación del Agua y los Humedales Manchegos, cuya visita es obligada para poder conocer y entender el ecosistema de la zona; el Mercado Municipal obra del mismo arquitecto y un conjunto de viviendas donde se ponen de manifiesto sus famosos hormigones blandos.

El Museo Comarcal muestra cómo ha sido la vida en Daimiel y su entorno desde las primeras civilizaciones hasta nuestros días. Su historia, sus ideas y creencias, sus avances técnicos, su territorio… En él se rinde homenaje a tres daimieleños ilustres: el arquitecto Miguel Fisac, de prestigio internacional, el coleccionista Vicente Carranza, poseedor de una de las colecciones de cerámica más importantes de España y el pintor Juan D’Opazo.

Daimiel se vuelca en sus fiestas; su carnaval se remonta al año 1650, pues se tienen noticias de la “Cofradía de las Ánimas” que ya desfilaba por la ciudad. Cada año se otorga la distinción de “Máscara Guarrona” a un ciudadano destacado por su participación en estas fiestas. La Semana Santa es una de las más importantes de la región habiendo sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Goza de gran tradición histórica, no en vano las primeras cofradías de las que se tienen referencia se remontan a los siglos XVI y XVII. Es la única en España que sigue cronológicamente en tiempo la Pasión y Muerte de Jesús. Muchas de las tallas están realizadas por grandes maestros imagineros del siglo XVII. Además aquí se celebra la romería en honor de su patrona la Virgen de las Cruces, donde miles de personas acuden al Santuario (situado en el término de Torralba de Calatrava) para organizar la típica comida en familia. La fiesta de la Vendimia, el primer fin de semana de octubre, se celebra con numerosas actividades culturales y festivas, destacando los Concursos de Vendimiadores, Cata de Vino, Cabalgata de la Uva, Pisa de la Uva, Pisadores y Vendimiadores de Honor, y sobre todo con la actividad gastronómica de Daimiel al Gusto que se celebra el último día de la fiesta.

A 3 km, en el antiguo camino Real de Alicante a Ciudad Real, se encuentra una de las más características ventas manchegas, la Venta de Borondo, uno de los pocos ejemplos de arquitectura popular del siglo XVI que se conserva, cuenta con historia documentada desde época romana hasta mediados del siglo XX, con especial importancia en los siglos XV y XVI; está construida en aparejo toledano encalado. La venta presenta una estructura claramente definida con una portada monumental, un zaguán, un patio con pozo que distribuye la vivienda y otro patio al fondo para las caballerizas, que fueron añadidas al edificio original en los siglos XVII y XVIII. Se accede al interior a través de una puerta de un valioso contenido artístico poco habitual en este tipo de edificios. La portada está compuesta y flanqueada por un pórtico de sillería decorado con basas, medias columnas, capiteles, friso y escudo de armas en el centro del dintel. Las ventanas son de rejería, propia de la arquitectura popular de la zona; a poco que uno la mire comprenderá en seguida que si no fue esta fue otra parecida a ella la venta en la que Cervantes se inspiró para convertirla en modelo de todas las ventas en su novela más universal. Julio Llamazares escribió de ella: “Situada en la confluencia de varios caminos, entre ellos el conocido como de las Carretas, que lleva directamente a Argamansilla de Alba y al Campo de Montiel, uno entiende que don Quijote confundiera las que encontraba en sus correrías con castillos, con sus torres y sus castellanos, es decir, sus gobernadores, por más que éstos fueran zafios y de rudimentario aspecto”. Aunque está declarada B.I.C. en la actualidad corre el riesgo de desaparecer.

Muy cerca, encontramos uno de los paisajes naturales más bellos e interesantes de Castilla-La Mancha con una importante riqueza faunística. Situado entre el término municipal de Daimiel y el de Villarrubia de los Ojos se encuentra uno de los humedales manchegos más importante, las Tablas de Daimiel, el más pequeño de los parques nacionales, pero también el más extenso masegar (Claudium mariscus) de Europa Occidental. Un espacio natural de gran importancia ecológica y de un reconocido valor paisajístico que destaca en la llanura manchega.

Las Tablas de Daimiel se encuentran en la confluencia de los ríos Cigüela y Guadiana, con una extensión de 3.030 ha., fueron declaradas Parque Nacional en 1973, Reserva de la Biosfera en el año 1981 y Humedal de Importancia Internacional en 1982.

Son un grupo de lagunas con numerosas isletas: de los Asnos, del Pan, de las Yeguas… que son abastecidas gracias al equilibrio existente entre los aportes fluviales superficiales y los caudales procedentes de niveles hídricos subterráneos, con una gran riqueza faunística, sobre todo de aves migratorias. Son el último representante de un tipo de humedal característico de la llanura central: las tablas pluviales, donde se desarrolla una cubierta vegetal que es un hábitat excepcional para el desarrollo de la vida animal: anfibios y reptiles, aves y mamíferos acuáticos; de las ocho especies ibéricas de garzas, siete están presentes en Daimiel, varias anátidas y limícolas y otras muchas especies de aves ligadas al medio acuático. Más de 250 especies de aves acuáticas son las protagonistas de este ecosistema, uno de los más valiosos del planeta.

La visita al parque es libre y gratuita, el acceso está situado a 10 km de Daimiel. Antes de iniciar la visita es recomendable que se conozca el Centro de Visitantes donde, por medio de seis salas de exposición y audiovisuales, podremos obtener una amplia información sobre el espacio natural y su entorno.

El parque cuenta con varios observatorios para facilitar a los visitantes la contemplación de las aves, una laguna de aclimatación, además de una serie de senderos señalizados que permite conocer a fondo sus diferentes ecosistemas; hay un entramado de pasarelas de madera que permiten moverse de un lado a otro. La mejor época del año para visitar el parque es entre finales de septiembre y mediados de mayo y las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde las más aconsejables.

Sobre el Guadiana y en dirección a Fuente el Freno, encontramos el Molino y puente Molemocho, en cuyo interior se encuentra un Centro de Interpretación, donde se puede conocer la relación entre el hombre y el humedal en diferentes momentos de la historia, y el molino Zuacorta (molino harinero del siglo XV), ejemplos de arquitectura hidráulica.