El Toboso

Población emblemática del universo cervantino. En su término municipal se han encontrado evidencia de pobladores desde la Edad del Bronce, se localizó un importante yacimiento llamado Zanja de la Motilla, también existen vestigios de la época celtibérica. Los datos más antiguos que nos han llegado son los que dan cuenta de una fortificación realizada por la Orden de Santiago para proteger el viejo camino de Toledo a Murcia, en 1338 y 1353 forma parte del Común de la Mancha según consta en los documentos. El siglo XVI es la época de mayor pujanza y de mayor repoblación.

La Casa de Dulcinea, además de su valor literario y de ser para los tobosinos la residencia antigua de una vecina histórica y famosa, doña Ana Martínez Zarco de Morales, a quien se identifica con la Dulcinea del Quijote, es una casa de labor típicamente manchega del siglo XVI, muy bien restaurada y ambientada, de planta rectangular y dos alturas, con una tercera en la parte central a modo de torreón. Tiene una portada señorial con dos escudos y su interior está dedicado a museo de útiles de valor etnológico y de uso cotidiano en la vida manchega tradicional. El mobiliario es del siglo XVII coetáneo de El Quijote. En el patio encontramos una de las mayores prensas de aceite conocidas en la provincia de Toledo, con una viga de más de quince metros; además conserva un palomar y un molino. Está declarado B.I.C. con categoría de monumento.

La iglesia parroquial de San Antonio Abad, de estilo gótico ojival del siglo XV, con añadidos del XVII, el altar mayor, los laterales y varias capillas; las portadas son renacentistas y la torre de finales del siglo XVI. El convento de Monjas Franciscanas, obra del siglo XVI y restaurada en el XX, de estilo renacentista y de la que solo se conserva la antigua portada de la iglesia. El convento de las Trinitarias, es una construcción del siglo XVI, muy restaurado, de factura renacentista y herreriana, con claustro e iglesia, esta de estilo barroco; conserva en su interior valiosas pinturas y esculturas del siglo XVII; una importante colección de orfebrería; once reposteros bordados en oro y una colección de objetos personales de la fundadora, la madre Sor Ángela María de la Concepción.

En la Plaza se encuentran el Ayuntamiento y el Museo Cervantino, que alberga una interesante colección de ediciones (más de 500) de El Quijote en diferentes idiomas y firmados por personajes ilustres de todo el mundo.

Alberga entre sus calles y plazas numerosos monumentos de interés histórico, además de muchos rincones llenos de encanto. Su configuración urbana es la característica de esta comarca, con sus tradicionales edificaciones de mampostería y tapial y el refulgente encalado de sus muros; sus casas, con corredores de madera y columnas, tienen unos patios de planta cuadrada o rectangular adintelada; entre ellas destacan la casa de los Perros y la casa Hermanas de Diego Labrador. La glorieta está dedicada al escritor, periodista y académico de la lengua Federico García Sanchiz, gran enamorado de El Toboso.

El Pósito es un edificio del siglo XVIII y es conocido como casa del Arco; cuenta también con varias ermitas: la de Santa Ana, renacentista edificada en el siglo XVI, está enclavada en un cerro, hoy en ruinas; la de San Sebastián del siglo XVII de estilo barroco; las de San Blas y del Cristo, ambas del siglo XVIII. De las ruinas del convento de Agustinos se conserva la arcada que da acceso al cementerio.

Además de la Casa-Museo de Dulcinea, podemos visitar un museo particular, el del Humor Gráfico Dulcinea, una colección de dibujos realizada por prestigiosos humoristas y que han sido cedidos por su fundador el humorista Mena.

La celebración de sus famosos carnavales resulta particularmente atractiva debido a la gran participación popular y al colorido que despliega. El fin de semana de Pentecostés se celebra la procesión del Santísimo Cristo con una particularidad, sus abanderados caminan de espaldas al recorrido y frente al Cristo agitando las banderas que portan.

El Toboso ofrece una gastronomía inspirada en la cocina que se refleja en el Quijote: migas, pisto manchego, caldereta de cordero, perdices en escabeche, el tiznao, los duelos y quebrantos, gachas, y los dulces típicos como las pelusas, las flores y los caprichos de Dulcinea (elaborados a base de huevos y almendra).