Las Pedroñeras

Está considerada como la capital del ajo, centro productor de “Ajo Morado”, es uno de los mayores productores de la UE, con más de 60 millones de kilos anuales. Debe su nombre a su fundación sobre piedra, asentada en un montículo pedregoso que sirvió para su cimentación y donde se construyeron las primigenias casas. Las primeras evidencias de asentamiento está en el paraje conocido como el Robledillo, un asentamiento ibérico; el doblamiento se extiende a lo largo de la dominación romana de los que se han encontrado importantes hallazgos.

En la Edad Media era una aldea de Alarcón y pasó después al señorío de Villena y más tarde pasó a la corona; fue nombrada Villa de Realengo por orden del Capitán de la Santa Hermandad, Jorge Manrique, en pago a la colaboración valiente y decidida de los pedroñeros a favor de la causa de los Reyes Católicos en su lucha contra el tercer Marqués de Villena, Diego López Pacheco, partidario de Juana La Beltraneja.

Su casco antiguo tiene forma de almendra y conserva claras e importantes muestras de la arquitectura popular manchega, está considerado como el mejor de la comarca manchega conquense. Sus calles invitan a un sugerente y atractivo paseo en el que encontraremos grandes casonas muy bien cuidadas, como la casa-palacio de los Molina, del siglo XVIII, la casa de Mendizábal, la casa del Curato, la casa de los Ortega, la casa Zapata, la casa Boch y la casa de la Condesa; la Posada, la antigua residencia de Jesuitas del siglo XVI y hoy Centro de Salud. La casa consistorial es de los siglos XVII y XVIII y está situada en la Plaza Mayor, donde también se encuentra la parroquia de la Asunción, del siglo XVI. El interior muestra una iglesia columnaria de tres naves, separadas por pilares cilíndricos, iguales dos a dos. Guarda interesantes piezas de orfebrería, entre ellas una cruz procesional de plata repujada con punzón de Cuenca y un cáliz con decoración plateresca, además de una corona imperial de plata repujada con pedrería.

Se conservan varias ermitas como la de San Julián de los siglos XV con añadidos del XVI; la ermita del Santo Sepulcro de la misma época tiene una bella portada, y la ermita del Santísimo Cristo de la Humildad adosada al palacio de los Molina. En el río Záncara se conservan restos de algunos molinos del siglo XVI.

No podemos dejar de visitar el Museo del Labrador que alberga una colección de etnología: aperos de labranza y utensilios domésticos manchegos.

Las Pedroñeras celebra dos romerías. La de la Virgen de la Cuesta, se celebra el día 8 de mayo, se remonta al siglo XIII y tiene gran devoción popular. Dicha romería es compartida con la localidad de Alconchel de la Estrella porque según cuenta la tradición fue a un pastor de Las Pedroñeras a quien en este municipio se le apareció la Virgen. De gran peculiaridad es la peregrinación que se realiza andando durante la madrugada del día 7 desde Las Pedroñeras hasta la ermita la Virgen de la Cuesta en Alcolchel de la Estrella, trayecto de unos 40 kilómetros. La Romería de San Isidro, patrón de los agricultores, se celebra el 15 de mayo; esta fiesta tiene una especial importancia en el pueblo ya que se celebra en el campo y miles de personas se reúnen en un pinar a la orilla de la Cañada Real, donde se encuentra la ermita. Se hacen las llamadas “chozas” construidas de lonas, sacos y tela especialmente para ese día, en las cuales se reúnen familiares y amigos para celebrar la fiesta. El Santo se lleva desde el pueblo hasta la el pinar a una distancia aproximada de unos 5 Km. con la gente en procesión tras él.

La gastronomía de esta villa es parte de la cocina tradicional manchega, usando en sus platos los productos de la tierra. Aunque cabe destacar que por ser Las Pedroñeras la Capital del Ajo, este tiene una influencia notable en la elaboración de sus platos, tales como la sopa de ajo, el ajoarriero, el revuelto de ajetes, la caldereta de cordero o el conejo al ajillo, junto con una innumerable elaboración de fritos y asados en los que de manera constante está presente el ajo.

Otros platos típicos de la localidad son los elaborados con motivo de fiestas o cultos religiosos, como las tortas de Jueves Lardero, el potaje de Semana Santa acompañado por la tradicional repostería de esas fechas: arroz de polvorín, orejetas de fraile, flores y torrijas; sin olvidar el “puñao” de San Julián y San Antón consistente en una mezcla de frutos secos. Gachas de almortas, migas ruleras, migas dulces y pisto manchego son platos que merecen ser destacados por su popularidad en la cocina pedroñera.

En el entorno nos encontramos con un grupo de lagunas de gran importancia para la avifauna acuática, tanto en invernada como en época de cría y pasos migratorios, ya que se hallan en un área de escala obligada en las rutas entre Europa y África, denominadas El Huevero, La Laguna Grande, y El Taray, que están compartidas con la población de Las Mesas.