Tembleque

Población que conserva una de las plazas mayores más hermosas de la Mancha. La historia de Tembleque está ligada a la de la ciudad de Toledo. Por su situación geográfica, se asocia la villa de Tembleque al territorio carpetano, romanizado a partir del 193 a. C. año en que es conquistada Toletum (Toledo). Con el declive de Roma, la región será ocupada por los visigodos y en el 711 por los ejércitos musulmanes; tras la toma de Toledo por Alfonso VI, en 1085, fue conquistada por las tropas cristianas y puesta bajo el dominio de Consuegra. Hacia 1183, el rey Alfonso VIII dona Consuegra y todo su territorio a la orden de San Juan de Jerusalén. Tras la batalla de las Navas de Tolosa, el prior de la Orden de San Juan de Jerusalén en 1241 le concede la Carta Puebla. En 1509 la Reina Juana le otorga la condición de Villa.

El principal atractivo de la villa es su Plaza Mayor, declarada B.I.C. con categoría de Conjunto Histórico. Es una edificación característica de la Mancha, cuadrada con pórticos de columnas de granito y corredores en la planta superior, con soportales y ornamentación realizada en madera. Es una típica plaza del siglo XVII, de la época de Cervantes, diseñada para cumplir una doble función, la pura urbanística y centro de la vida de la población y la de plaza de toros, por lo que los corredores en sus dos alturas superiores son abiertos. En uno de los lados está el Ayuntamiento, construido en 1654; el acceso principal está cubierto por dos torrecillas a cuatro aguas.

Muy cerca se encuentra la iglesia parroquial de la Asunción, del siglo XVI, ampliada en el siglo XVIII, de transición del gótico al renacimiento; adosada tiene la ermita de la Virgen del Rosario. Repartidas por el pueblo se encuentran varias casas señoriales, resaltando entre ellas la conocida como Casa de las Torres, del siglo XVIII con bella portada profusamente decorada; fue la casa de don Antonio Fernández Alejo, caballero del hábito de Santiago; la Casa de Postas o Cuartel Viejo también del XVIII. A la salida de la población se encuentra el rollo o picota, del siglo XVI.

Además de la ya citada, se conservan un buen número de ermitas, la más importante es la de la Vera Cruz, de planta octogonal, obra del siglo XVIII, en la actualidad alberga la Biblioteca y el Archivo Municipal; la de la Purísima Concepción, del siglo XVII, conserva en la sacristía unos frescos decorados con angelotes, solo se abre el día de la patrona de la población, la ermita de San Antón de arquitectura popular, junto a la que se encienden las hogueras en la fiesta del Santo. Sus fiestas patronales se celebran en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno del 23 al 27 de agosto.

En esta población han nacido un buen número de personajes ilustres como el teólogo y obispo de Malta, Fray Martín de Roja; el confesor de Felipe IV, Fray Francisco Sánchez; o Fray Francisco de Tembleque quien en el siglo XVI construyó un acueducto en el actual México y que aún se conserva.

Muy interesante es la ermita del Cristo del Valle, también conocida como del Cristo de la Palma; está ubicada en las proximidades del embalse de Finisterre a 15 km del pueblo, su construcción data del siglo XVII, en ella destaca la decoración en cornisas, pilastras y bóvedas realizadas con motivos florales de estilo barroco y una monumental portada. En la actualidad se celebran en la ermita dos romerías al año: una el segundo domingo del mes de mayo, y otra el último domingo de septiembre.