Villarrobledo

Cuenta con uno de los términos más extensos de España; ciudad próspera con una destacada industria vitivinícola y quesera, que ha transformado la producción de sus famosas tinajas en una industria de calderería pesada y que mantiene un importante patrimonio.

El actual emplazamiento de la ciudad data del siglo XII aunque en su término existen vestigios de asentamientos paleolíticos , de la edad del Bronce, prerromanos, romanos, hispanomusulmanes y bajomedievales. En el siglo XV  recibió el Privilegio de Villazgo y, en 1929, el rey Alfonso XIII le concedió el título de ciudad.

El Patrimonio arquitectónico histórico de la ciudad se sitúa en torno a la Plaza de Ramón y Cajal (Plaza Vieja), que alcanza su máxima expresión en la propia plaza. Declarada Conjunto Histórico Artístico debido principalmente al aporte de las fachadas de dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad y que gozan de la categoría de Monumento Nacional: la iglesia parroquial de San Blas y el Ayuntamiento; la primera con una portada gótica y una robusta torre del siglo XV, remodelado el interior en los siglos siguientes, cuenta con un magnífico retablo e interesantes obras de arte como la monumental cruz procesional, obra del platero conquense Juan de Becerril; el Ayuntamiento, manierista del siglo XVI, tiene una doble arcada de columnas con seis vanos. Otros monumentos reseñables son la iglesia de San Sebastián, del Siglo XVI al XVIII, los conventos de clausura de San Bernardo y el de las Clarisas, espléndidamente dotados por el Virrey Morcillo; la ermita de la Caridad, patrona de Villarrobledo, que contiene valiosos tesoros.

En sus calles, llenas de encanto, se conservan numerosas casas nobiliarias: la de los López Muñoz, la de los Pacheco, con portada plateresca, la de los Téllez de Vargas…, algunas cruces de humilladero y varias construcciones interesantes del siglo XX; el teatro, el Círculo Mercantil, construido en 1911 sobre una Tercia del siglo XVIII; de esta época se conserva la portada de piedra de estilo neoclásico y un medallón con inscripción que fue trasladado al interior, está catalogado como B.I.C., los molinos harineros, de los hidráulicos conserva los restos de 6; los de viento desaparecieron todos (tuvo 24). Uno de ellos en el río Záncara, el Molino de La Raya; y los demás, repartidos por el curso del río Córcoles, el molino del Córcoles, el Molino de la Pasadilla, el Molino del Vado; y de los que solo quedan apenas restos de sus cárcavos y balsas: Molino de D. Pedro, Molino del Tinte y Molino de Ramos.

Villarrobledo cuenta con un gran número de personajes ilustres entre los que podemos citar a el doctor Blas Ortiz, escritor y acólito del cardenal Cisneros y capellán de los Reyes Católicos; Blas Ortiz, teólogo, secretario del Papa Adriano VI; Pedro Ortiz, catedrático de Teología en la Universidad de París y embajador del Emperador Carlos V ante el papa Pablo III; la beata María de Jesús; el arzobispo Morcillo, Virrey del Perú…

Actualmente es conocido a nivel nacional por la celebración de uno de los mejores carnavales de España, el Carnaval de Villarrobledo, dura 10 días y se alarga más allá del Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma y el fin de los carnavales en el resto del mundo, y por su Semana Santa, declarados ambos Fiesta de Interés Turístico Nacional. La Semana Santa es una de las celebraciones más antiguas de la provincia de Albacete, siendo documentada ya en el siglo XVI. Se trata de una celebración híbrida con rasgos de las tradiciones andaluza y castellana, que conforman una expresión única y original donde conviven momentos de tremenda solemnidad y recogimiento como la Procesión del Santo Entierro y momentos espectaculares y coloristas como los Encuentros y Despedidas. De gran transcendencia en los últimos años ha sido la celebración de su festival de música, el conocido Viña Rock, en el que se dan cita numerosos artistas del panorama musical español e iberoamericano, en algunas ediciones se han contabilizado más de 80.000 espectadores. Otra fiesta de gran interés es la de Santiago Apóstol, que viene celebrándose ininterrumpidamente desde 1521.

Interesante es visitar el Centro de Interpretación de la Tinajería en el que se recrean las distintas fases de fabricación de las tinajas, en cuatro diferentes espacios: comenzando por la extracción de la materia prima en los barreros y el traslado del barro a las fábricas, hasta el uso final de las tinajas en las bodegas, tras haber sido cocidas en el horno. Los visitantes podrán conocer no solo los utensilios y maneras de fabricación, además de la extensa tipología de productos elaborados con barro, sino un amplísimo vocabulario asociado a los métodos, herramientas y espacios utilizados por los tinajeros.

Villarrobledo cuenta con una rica y variada oferta gastronómica, en la que destacan platos como el ajo claro o el ajo mataero, el atascaburras, la caldereta de cordero, las gachas manchegas, las migas ruleras, las judías con perdiz, el mojete, los dulces de Semana Santa… el queso al romero y el queso manchego y todo acompañado del vino de la D.O Mancha; Manuel Vázquez Montalbán en su novela La Rosa de Alejandría escribió: “…Y usted come gazpachos y bebe vino de Villarrobledo, por lo que le felicito.”