Villarta de San Juan

“Un pueblo blanco, de un blanco intenso, de un blanco mate, con las puertas azules” según decía Azorín, en cuyos alrededores se han hallado restos de las Culturas de las Motillas e importantes vestigios ibéricos. El origen de la población es romano y se desarrolló en torno a la vía que unía Toletum con Laminio. Sobre el río Cigüela se conserva un interesante puente romano reformado en época de Felipe II, tiene 300 m de largo por 5 de ancho con 36 ojos y dos apartaderos de grandes dimensiones. Junto a este se encuentra otro de finales del siglo XVIII. Su iglesia parroquial es del siglo XVI y en su núcleo urbano podemos ver además algunas casas historicistas de finales del siglo XIX, principios del XX como la casa de las Divisas o la del Requete. En la plaza de la Paz se encuentra la llamada Torre del Reloj. Las bodegas y alcoholeras forman parte de la arquitectura industrial popular relacionada con el sector del vino en la zona, que ostentan gigantescas chimeneas de ladrillo algunas de ellas en perfecto estado de conservación.

Del 23 al 26 de enero celebra la fiesta de las Paces, declarada de Interés Turístico Regional y que se remonta al siglo XIV, como agradecimiento a la Virgen por la paz alcanzada entre las tropas de Enrique de Trastámara y Pedro el Cruel. Durante la procesión se lanzan más de veinte mil cohetes, a esta celebración le precede una hoguera monumental que se celebra en la plaza la noche del 23, de especial interés es asistir a la subasta de los brazos, durante la que los fieles ofrecen cifras astronómicas para poder ser uno de los costaleros que lleve la imagen en la procesión.